A todos nos gustaría
trabajar en una organización con un ambiente físico agradable, donde las
relaciones entre las personas se basen en la confianza, los líderes sean
facilitadores, donde el trato cordial sea moneda corriente, la compensación
adecuada y donde existan altas
posibilidades de desarrollo que colmen nuestras expectativas. Todas estas variables, y otras más, son las
que perciben los individuos de una organización, que impactan en su
comportamiento y que conforman lo que conocemos como Clima Organizacional.
El concepto de Clima
Organizacional ha derivado del concepto de clima atmosférico, dada la capacidad
de variar que ambos poseen por igual. Así como el clima atmosférico se ve
afectado por factores tales como la altitud y latitud, las grandes masas de
agua, la vegetación y los vientos; el clima organizacional varía de acuerdo a
las percepciones que los individuos tienen del ambiente físico donde trabajan,
de la estructura de la organización (el tamaño, los estilos de liderazgo, la
departamentalización), de las relaciones sociales (de pares, superiores y
clientes, los conflictos entre personas, departamentos y/o unidades de
negocios, etc.), de las oportunidades de carrera y desarrollo,
de la compensación que perciben por su trabajo y de la calidad de vida laboral
que caracteriza a la organización.
Puede haber variaciones
estacionarias, es decir, momentos en los que las organizaciones pasan por
períodos buenos y otros más difíciles; o repentinas, causadas por diversas
razones, como ser despidos, aumentos de sueldo, ascensos, cambio de jefaturas,
etc. A pesar de ello, el clima organizacional, al igual que el clima
atmosférico, posee cierto grado de estabilidad.
Sin embargo, cuando se
considere necesario trabajar en la modificación del Clima Organizacional, es
decir, en la modificación de la percepción de sus miembros respecto de más de
una de las variables anteriormente descriptas, se debe pensar en un proceso
gradual y continuo para que, de esta
manera, sea sustentable en el tiempo. Se podrá decir que se ha producido un
cambio en el clima organizacional, cuando se haya modificado aquella percepción
compartida por todos los miembros.
Una organización con un
“buen” clima, se traducirá en un mayor grado de compromiso de sus miembros para
con los objetivos organizacionales, un alto grado de identificación con los
mismos, menor índice de ausentismo y rotación, mayor productividad, y mejor
calidad de productos y servicios. Y por
más invisible que pueda parecer su influencia, hoy todos los expertos de
management concuerdan en que tarde o temprano, un mal clima laboral puede
provocar la caida de la imagen de la marca.
Es por estos motivos que
es importante y, hasta vital, el papel de los líderes de la organización, para
crear y mantener un ambiente laboral favorable.